Reseña de DRAGONBORN, EL AMANECER DE LOS DRAGONES de Struan Murray y publicada por Duomo Ediciones (2026) | Ep. 13×043 | «Crecimiento, pérdida y descubrimiento de identidad en una aventura con dragones de verdad que deslumbra con su fantasía.»

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 | Una fantasía juvenil que se siente orgullosa de lo que es y demuestra que todavía quedan formas interesantes de contar este tipo de historias… | 

Reseña de DRAGONBORN, EL AMANECER DE LOS DRAGONES de Struan Murray y publicada por Duomo Ediciones (2026) | Ep. 13×043 | «Crecimiento, pérdida y descubrimiento de identidad en una aventura con dragones de verdad que deslumbra con su fantasía.»

Las novelas de fantasía con dragones pertenecen a un subgénero muy deseado entre los aficionados a la lectura por todo el mundo. Pero entre ellas nos encontramos en ocasiones que parecen prometer mucho con la presencia de estas criaturas para llamar la atención de los aficionados y luego acaban relegándolos a un segundo plano. Hoy reseñamos una novela juvenil que sitúa a los dragones como el corazón de la historia y todo gira alrededor de ellos. Y además, juega en las grandes ligas de este subgénero. Se trata de DRAGONBORN, EL AMANECER DE LOS DRAGONES, escrita por Struan Murray y que ha publicado hace escasas semanas el sello Duomo Ediciones.

La protagonista de la historia es Alex, una chica de doce años que vive atrapada entre las estrictas normas de una madre excesivamente protectora y el dolor por la muerte de su padre. Cuando un inesperado suceso revela que en realidad pertenece a un mundo que desconocía por completo, su vida cambia para siempre. Alex acaba llegando a Skralla, una isla oculta donde otros jóvenes como ella aprenden a aceptar y dominar su auténtica naturaleza. Sin embargo, mientras intenta descubrir quién es realmente, una antigua amenaza comienza a despertar y el delicado equilibrio entre humanos y dragones parece estar a punto de romperse.

Lo primero que sorprende de esta novela es que consigue ofrecer una historia de dragones que resulta cercana y, al mismo tiempo, distinta. No intenta reinventar estas criaturas por completo ni convertirlas en una simple excusa estética. Aquí los dragones son dragones de verdad. Son poderosos, salvajes, imponentes y, en ocasiones, incluso aterradores. Es una fantasía juvenil que se siente orgullosa de lo que es y demuestra que todavía quedan formas interesantes de contar este tipo de historias.

Uno de los grandes aciertos de la novela es su protagonista. Sus conflictos van mucho más allá de aprender magia o transformarse en un dragón. Antes incluso de que aparezca el componente fantástico, ya carga con una mochila emocional considerable. La pérdida de su padre permanece muy presente, su relación con su madre está marcada por el exceso de control y, cuando todo su mundo se pone patas arriba, el lector sigue sus pasos con la convicción de buscar lo correcto. No acepta su nueva realidad de inmediato ni parece disfrutar automáticamente de la aventura. Tiene miedo, duda, se enfada y necesita tiempo para asumir que la persona que creía ser ya no existe exactamente del mismo modo.

El desarrollo de estos sentimientos y emociones retrasa unos de los momentos más esperados de la historia, y que quizá algunos lectores impacientes podrían desear que llegar antes, pero la autora lo demora deliberadamente dado que tiene un sentido emocional muy claro. Su transformación física refleja un cambio interior. Mientras siga aferrándose a su pasado y a todo lo que ha perdido, será incapaz de asumir plenamente quién es. Esa evolución pausada hace que el desenlace de ese proceso resulte mucho más satisfactorio.

El mundo que construye Struan Murray también merece una mención especial. Skralla es uno de esos escenarios que apetece explorar. La isla está llena de rincones curiosos, criaturas fantásticas y pequeños detalles que transmiten la sensación de que existe mucho más de lo que aparece en cada capítulo. No se limita únicamente a los dragones, sino que aparecen gigantes, hadas y otros seres enriquecen un universo vivo, que el autor equilibra sin detallar en exceso el worldbuilding y dejando espacio para que el lector imagine.

También ayuda mucho el ritmo. La novela avanza deprisa, quizá incluso demasiado en algunos momentos. Constantemente aparecen nuevos misterios, secretos del pasado, revelaciones y preguntas que mantienen la intriga en un nivel alto. Es cierto que en algunos pasajes da la impresión de que ciertos personajes esconden información de manera algo artificial para prolongar el suspense, pero cuando todas las piezas empiezan a encajar el resultado compensa la espera. El tramo final acelera considerablemente y ofrece varios giros que cambian la percepción de muchos acontecimientos anteriores sin sentirse gratuitos.

Otro aspecto muy conseguido es el reparto secundario. Alex está rodeada de personajes que aportan algo más que simples perfiles narrativos. En su trama encontraremos amistades que transmiten una calidez muy necesaria, mentores pacientes que se alejan del estereotipo del adulto distante y también rivales que generan conflictos muy intensos. Especialmente interesante resulta la relación con Erik, cuya paciencia y apoyo sirven como contrapunto perfecto a las inseguridades de la protagonista. También destaca Oliphos, una figura sabia y cercana que aporta algunos de los momentos más entrañables del libro.

Mención aparte merece el recurso de introducir pequeñas intervenciones de un peculiar estudioso de los dragones que va comentando determinados aspectos del mundo, y que aportan personalidad a la narración y ofrecen mayores dosis de contexto e incluso sumando un toque de humor muy bienvenido.

Aunque está claramente dirigido a lectores jóvenes, DRAGONBORN no evita temas complejos. El duelo, la identidad, el miedo al cambio, los prejuicios entre diferentes especies o la dificultad para encontrar un lugar al que pertenecer aparecen de forma constante. Todo ello se integra con naturalidad dentro de una aventura repleta de dinamismo, sin que la historia pierda nunca su carácter entretenido. Es un equilibrio complicado y el autor lo maneja con bastante habilidad.

En definitiva, DRAGONBORN demuestra que todavía hay espacio para sorprender dentro de un género tan transitado como la fantasía de dragones. Es una novela muy visual, con un mundo atractivo, personajes fáciles de querer y una aventura que combina humor, emoción, misterio y grandes dosis de acción. Pero, sobre todo, es una historia sobre crecer, aprender a convivir con las pérdidas y descubrir que aceptar quién eres puede ser el desafío más grande de todos. Si de pequeño habrías soñado con entrenar dragones, o si de adulto sigues sintiendo debilidad por estas criaturas, aquí encontrarás una lectura tremendamente entretenida.

Muchas gracias al sello Duomo Ediciones por facilitarme un ejemplar de prensa para que os comente mis impresiones, absolutamente sinceras, sobre esta novela.

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