Reseña de UNA REINA CORONADA EN LLAMAS de Hazel McBride y publicada por RBA Libros (2026) | «Dragones, guerras, traiciones y una reina dispuesta a renacer de sus cenizas.»

Tiempo de lectura: 5 minutos

 | Batallas espectaculares, conspiraciones políticas y heridas que tardan en cicatrizar… | 

Reseña de UNA REINA CORONADA EN LLAMAS de Hazel McBride y publicada por RBA Libros (2026) | «Dragones, guerras, traiciones y una reina dispuesta a renacer de sus cenizas.»

La conclusión de la duología iniciada por UN DESTINO FORJADO A FUEGO de Hazel McBride cumple fielmente con su clara intención de dejarte emocionalmente hecho polvo. Se trata de la novela UNA REINA CORONADA EN LLAMAS, publicada esta pasada primavera por el sello RBA Libros y que retoma los acontecimientos exactamente donde terminó el primer libro. ¡Ojo spoilers si no has leído la primera entrega! Aemyra ha perdido su reino tras una devastadora traición, se encuentra obligada a huir junto a los pocos aliados que permanecen fieles a ella y debe reconstruir un ejército capaz de recuperar el trono. Pero el verdadero desafío no consiste únicamente en ganar una guerra. También tendrá que enfrentarse al peso del duelo, al trauma, a las dudas sobre su propia capacidad para gobernar y a un reino dividido por la religión, la política y los prejuicios. Todo ello en un mundo donde los dragones, la magia elemental y las antiguas tradiciones siguen siendo piezas fundamentales del conflicto.

La autora no pierde un solo minuto en avanzar con la trama, con el pie en el acelerador y manteniendo durante buena parte de sus páginas la sensación de que cualquier decisión puede cambiar por completo el destino de los personajes. Quienes terminaron el primer volumen con aquel enorme cliffhanger probablemente agradecerán que la autora no se detenga demasiado en introducir la situación de nuevo. Eso sí, esta decisión tiene una pequeña contrapartida: si hace tiempo que leíste la primera novela, conviene refrescar la memoria antes de empezar, porque la cantidad de nombres, clanes, alianzas y términos propios puede resultar abrumadora durante los primeros capítulos.

Nuestra protagonista Aemyra dista mucho de ser la típica heroína invencible que parece tener siempre la respuesta correcta. Actúa en ocasiones movida por la rabia, dudando constantemente de sí misma y carga con una culpa que la persigue en prácticamente cada decisión que toma. Su evolución no consiste en convertirse en alguien perfecto, sino en aprender que gobernar también implica equivocarse, escuchar y aceptar que la fortaleza no nace de ocultar las heridas, sino de seguir adelante a pesar de ellas.

Y es aquí donde la novela encuentra su mayor fuerza. Más allá de las batallas o de los dragones que, por supuesto, siguen robando cada escena en la que aparecen, el verdadero corazón del libro es el proceso de sanación emocional de Aemyra. McBride aborda el trauma, el duelo y la ansiedad con bastante sensibilidad, evitando soluciones milagrosas o recuperaciones instantáneas. La protagonista necesita tiempo para reconstruirse y ese camino resulta mucho más convincente precisamente porque está lleno de retrocesos, inseguridades y momentos de enorme vulnerabilidad.

El mundo creado por la autora también crece de manera considerable respecto al primer volumen. Se exploran nuevos territorios, aparecen clanes inéditos y la conexión entre la religión, la naturaleza y la magia adquiere una profundidad muy interesante. La inspiración celta continúa impregnando cada rincón de la historia y consigue que el escenario tenga una personalidad muy marcada. Además, los sistemas de magia y los vínculos con las criaturas fantásticas se sienten orgánicos, formando parte de la cultura y de la política en lugar de ser simples herramientas para las escenas de acción.

Y hablando de criaturas fantásticas… sí, los dragones cumplen exactamente lo que uno espera cuando un libro promete dragones. Son personajes con presencia propia, relaciones complejas con sus jinetes y un peso emocional que sorprende en más de una ocasión. Hay escenas protagonizadas por ellos que consiguen emocionar tanto como las protagonizadas por los humanos, algo que no todas las novelas del género pueden decir.

Otro aspecto muy celebrado es el equilibrio entre la épica y los temas sociales. La historia pone sobre la mesa cuestiones como la igualdad, la intolerancia religiosa, el abuso del poder, el liderazgo responsable o las consecuencias reales de una guerra. Y además se transmite a través de las decisiones de los personajes y de los conflictos políticos que atraviesan el reino. El mensaje resulta claro, porque una reina no solo debe conquistar un trono sino también tiene que gobernar para quienes piensan diferente a ella.

La novela tampoco descuida las relaciones personales. La amistad, la familia encontrada y las alianzas inesperadas aportan algunos de los momentos más cálidos de una historia bastante dura. Varios personajes secundarios consiguen ganarse el cariño del lector, especialmente Thear, cuya mezcla de lealtad, sentido del humor y madurez lo convierte en uno de los grandes descubrimientos de esta entrega. Incluso personajes que inicialmente parecían destinados a un papel mucho menor terminan aportando matices muy interesantes.

En cuanto al romance, quienes disfruten de las relaciones cargadas de tensión probablemente encontrarán aquí uno de los puntos fuertes de la bilogía. Sin eclipsar nunca la trama política, la relación entre Aemyra y Fiorean evoluciona entre heridas abiertas, decisiones difíciles y revelaciones que obligan a reinterpretar muchos acontecimientos. No todo el mundo conectará de la misma manera con este desarrollo, pero resulta evidente que la autora dedica tiempo a construir una relación compleja, lejos de soluciones fáciles.

En los puntos menos positivos podemos señalar que puede resultar complicado seguir el gran número de personajes y conceptos nuevos que aparecen conforme el universo se expande. Sin embargo, esto apenas empaña una conclusión que consigue exactamente lo que busca, la de cerrar el arco principal de Aemyra de forma satisfactoria mientras deja la puerta abierta para futuras historias dentro del mismo universo. Y, sobre todo, logra que el lector termine con la sensación de haber acompañado a unos personajes que han cambiado de verdad.

UNA REINA CORONADA EN LLAMAS es una fantasía épica donde las batallas son espectaculares, los dragones brillan con luz propia y la política mantiene la tensión constante, pero donde lo realmente importante ocurre en el interior de sus personajes. Es una novela sobre reconstruirse después de perderlo todo, sobre aprender a liderar sin dejar de ser humano y sobre entender que incluso las victorias tienen un precio. Si disfrutaste de la primera entrega, esta conclusión probablemente superará tus expectativas. Y si hay algo que queda claro al cerrar sus últimas páginas es que la autora ha creado un mundo del que cuesta despedirse.

Muchas gracias al sello RBA Libros por facilitarme un ejemplar de prensa para que os comente mis impresiones, absolutamente sinceras, sobre esta novela.

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Citas:

«Te perseguiré en tus pesadillas como si fuera tu propia sombra hasta que hayas desaparecido de este mundo.»

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