Reseña de VILLANO EN PRÁCTICAS de John Scalzi y publicada por Ediciones Minotauro (2026) | Ep. 13×040 | «Un historia ingeniosa en la que un profesor en apuros hereda el negocio de un supervillano…»

Tiempo de lectura: 5 minutos

 | Sumérgete entre gatos espías, delfines sindicalistas y millonarios con delirios de grandeza… | 

Reseña de VILLANO EN PRÁCTICAS de John Scalzi y publicada por Ediciones Minotauro (2026) | Ep. 13×040 | «Un historia ingeniosa en la que un profesor en apuros hereda el negocio de un supervillano…»

He de confesar previamente a la redacción (para mí) y lectura (para el visitante) de esta reseña, que nunca he disfrutado de las grandes novelas de Scalzi, y solo he leído LA SOCIEDAD POR LA PRESERVACIÓN DE LOS KAIJU. Ni REDSHIRTS ni LA VIEJA GUARDIA han pasado aún por mis manos, y he de prometerme que no tardaré en hacerlo, porque es imperdonable en mi vida como lector de ciencia ficción. Hoy reseñamos aquí su última novela, VILLANO EN PRÁCTICAS, publicada originalmente en 2023 bajo el título STARTER VILLAIN y que acaba de llegar a las librerías españolas.

La premisa, algo sorprendente con la trayectoria bibliográfica del autor, toma una premisa muy particular, en la que sigue a un hombre corriente que hereda el imperio criminal de un supervillano. Y para mayor sorpresa aún, consigue llevarte a su terreno, volviendo la historia en entrañable, ingeniosa y difícil de soltar.

El protagonista es Charlie Fitzer, un hombre que no atraviesa precisamente su mejor momento. Está divorciado, sobrevive con trabajos temporales, mantiene una relación complicada con sus hermanastros y vive bajo la constante amenaza de perder la casa familiar. Su vida parece encaminada hacia una lenta y frustrante acumulación de problemas hasta que recibe una noticia inesperada, y es que su excéntrico tío Jake ha muerto y le ha dejado una herencia.

Lo que Charlie cree que será un trámite relativamente sencillo se transforma rápidamente en una inmersión forzosa en un mundo donde los supervillanos existen, celebran reuniones corporativas, gestionan complejas redes de negocios internacionales y, por supuesto, poseen bases secretas en islas volcánicas. A partir de ahí, la novela pisa el acelerador y no vuelve a frenar hasta cerrar su última página.

Pero el autor no trata de engañar al lector, sino que jamás intenta que este se tome demasiado en serio el disparate que tiene delante. Al contrario, abraza el absurdo sin comkplejos. La historia está llena de situaciones delirantes, pero siempre presentadas con una lógica interna tan convincente que acabas aceptando como perfectamente normal que haya gatos espías capaces de gestionar operaciones complejas o delfines con reivindicaciones laborales. Y ahora es el momento en el que conviene detenerse en los animales.

Sería fácil pensar que los gatetes son simplemente un recurso simpático para atraer lectores amantes de los felinos. Sin embargo, terminan convirtiéndose en algunos de los personajes más memorables de toda la novela. El autor demuestra conocer muy bien la personalidad gatuna y juega constantemente con ella para generar momentos cómicos. Lo mismo ocurre con los delfines, que protagonizan algunas de las escenas más absurdas y divertidas del libro. Lo extraordinario es que estas ocurrencias nunca parecen añadidos gratuitos, sino que forman parte esencial de un universo donde la frontera entre la sátira, la ciencia ficción y la comedia desaparece por completo.

El humor es, como el lector habrá podido comprobar con lo que llevamos de reseña, el motor principal de la novela. Pero no hablamos de chistes encadenados, sino que su magia humorística brilla en los diálogos. Las conversaciones fluyen con naturalidad, tienen ritmo y están cargadas de ironía, sarcasmo y réplicas inteligentes. Muchas de las mejores escenas consisten simplemente en personajes hablando entre sí mientras intentan resolver problemas cada vez más ridículos.

Sin embargo, reducir la novela VILLANO EN PRÁCTICAS a una simple comedia sería injusto. Debajo de las bromas hay una crítica bastante afilada hacia determinados aspectos de la sociedad contemporánea. La novela se burla del culto a los multimillonarios, de ciertas dinámicas corporativas, de la obsesión por el poder y de la absurda lógica que a veces domina el mundo empresarial. En muchos momentos, los supuestos supervillanos resultan menos extravagantes que algunos magnates reales que aparecen diariamente en las noticias.

También aparecen cuestiones más interesantes de lo que cabría esperar en una historia protagonizada por gatos espías y delfines sindicalistas. La novela plantea preguntas sobre la responsabilidad, el uso de la tecnología y la relación entre los seres humanos y otras especies cuando estas adquieren capacidades comparables a las nuestras. Eso sí, advertimos claramente como el autor introduce estas reflexiones a sorbos, sin generar una historia basada en lecciones morales, pero sí añadiendo esa capa de profundidad. 

Otro aspecto destacable es que, aunque la promoción y la propia premisa parecen anunciar una aventura disparatada, el libro habla también sobre la búsqueda de pertenencia. Charlie comienza la historia sintiéndose desplazado de casi todos los ámbitos de su vida. A medida que avanza la trama, descubre una comunidad tan extraña como acogedora, formada por personas y animales que terminan ofreciéndole algo que había perdido hacía tiempo, un espacio donde sentirse necesario.

A nivel ya más personal me ha  encantado la construcción del protagonistas, y que mi perspectiva contribuye mucho a que la historia funcione. Charlie no es un héroe de acción ni un genio estratégico, y gran parte de su encanto reside en que pasa buena parte de la novela intentando comprender qué demonios está ocurriendo a su alrededor. Frente a conspiraciones internacionales, armas imposibles y organizaciones criminales, reacciona de una forma bastante parecida a como probablemente reaccionaría cualquiera de nosotros.

El ritmo tampoco da tregua. Es una novela que aunque no sea corta, tampoco se extiende en demasía. Y también se agradece, porque es cierto que la premisa es básica y quizás alargar la trama hubiera resultado perjudicial para el resultado final. La trama avanza con rapidez, los giros aparecen en el momento justo y cada nueva revelación añade una capa más de locura al conjunto. Aun así, el autori evita que el libro se convierta en una acumulación caótica de ocurrencias, dado que existe una estructura sólida que mantiene todo unido y permite que la historia conserve siempre el rumbo.

En definitiva, VILLANO EN PRÁCTICAS es una novela extraordinariamente entretenida. Divertida, inteligente, imaginativa y sorprendentemente cálida, demuestra que una historia puede ser absurda y, al mismo tiempo, emocionalmente satisfactoria. Es el tipo de libro que se lee con una sonrisa permanente y que recuerda que la literatura no siempre tiene que ser solemne para ser brillante. De hecho, venimos observando que en los últimos años han cosechado un éxito notable novelas de ciencia ficción con un corte humorístico. Quizá sea estrictamente necesario para soportar lo que se nos viene encima. 

Pero si después de todo esto todavía no estás convencido, piensa que con decir tres palabras seguramente estés enganchado: gatos, espías, inteligentes.

Muchas gracias al sello Ediciones Minotauro por facilitarme un ejemplar de prensa para que os comente mis impresiones, absolutamente sinceras, sobre esta novela.

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