Reseña de YOJIMBOT – 2 – NOCHES DE HERRUMBE de Sylvain Repos y publicada por Nuevo Nueve (2026) | «Más aventuras en la huida de Hiro y sus robots acompañantes en un deslumbrante Japón posapocalíptico…»

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 | Hiro y sus Yojimbots continúan su huida mientras la verdad sobre la isla empieza a salir a la luz… | 

Reseña de YOJIMBOT – 2 – NOCHES DE HERRUMBE de Sylvain Repos y publicada por Nuevo Nueve (2026) | «Más aventuras en la huida de Hiro y sus robots acompañantes en un deslumbrante Japón posapocalíptico…«

El sello Nuevo Nueve ha tomado velocidad de crucero y ya tiene publicados dos de los cuatro volúmenes que componen la serie gráfica YOJIMBOT de Sylvain Repos, en la que, en una isla japonesa convertida en parque temático y abandonada a su suerte, seguimos a Hiro que intenta descubrir la verdad sobre su familia mientras escapa de quienes lo persiguen por algo que lleva en la sangre.

Su única ayuda son los Yojimbots, robots samuráis que antaño desempeñaban distintas funciones dentro del parque y que ahora se han convertido en sus inesperados protectores. Tras los acontecimientos del primer volumen, el grupo continúa buscando una salida de la isla y, sobre todo, respuestas. Y en este segundo tomo del que os hablamos hoy, NOCHES DE HERRUMBRE, las encuentra… aunque, como suele ocurrir en estas historias, cada respuesta trae consigo unas cuantas preguntas nuevas.

La publicación vuelve a demostrar que una buena idea puede resultar todavía más atractiva cuando está tan bien dibujada como lo hace la autora. Sylvain Repos tiene una capacidad extraordinaria para construir un mundo que mezcla Japón, ciencia ficción, aventuras y estética posapocalíptica sin que nada parezca fuera de lugar. La isla, sus edificios, los distintos rincones del parque y, especialmente, los robots tienen una personalidad visual enorme. Hay diseños realmente estupendos y una paleta de colores que convierte prácticamente cada página en un pequeño espectáculo.

El apartado gráfico es, sin discusión, una de las grandes bazas de la serie. Las escenas de acción tienen movimiento, energía y multitud de elementos, pero generalmente resulta sencillo seguir lo que está ocurriendo. Y eso tiene mérito, porque aquí las espadas vuelan, los robots se enfrentan y las situaciones pueden ponerse bastante feas en cuestión de viñetas. También ayudan mucho los escenarios, que consiguen transmitir la sensación de estar recorriendo un lugar enorme y lleno de rincones que todavía esconden secretos.

Ahora bien, si hay un apartado donde en nuestra opinión la historia no alcanza la excelencia que sí lo hace el apartado gráfico es el guion, quizá fuertemente influenciado porque el universo sea tan atractivo que acabe por fagocitar todo lo demás. Este segundo volumen continúa dosificando la información con cuentagotas. Para algunos lectores, ese misterio funciona de maravilla: las revelaciones llegan poco a poco, mantienen la intriga y hacen que uno quiera seguir avanzando. Para otros, el ritmo se resiente y la historia parece avanzar menos de lo esperado para un álbum de estas dimensiones.

El propio planteamiento contribuye a esa sensación. La serie comienza lanzándonos prácticamente en mitad de la acción y obliga a reconstruir el contexto sobre la marcha. En este segundo tomo empiezan a encajar algunas piezas, conocemos mejor este universo y aparecen nuevos personajes y localizaciones, pero todavía quedan bastantes huecos por rellenar. 

También cambia ligeramente el tono respecto a la primera entrega. Hay algo menos de acción y más espacio para la aventura, la exploración y los momentos de relación entre los personajes. Es una decisión que funciona bien si disfrutas descubriendo el mundo gradualmente. Y el plot twist del final hace que te quedes a cuadros deseando que el tomo tuviera más páginas, dejando claro que todavía queda mucha historia por delante y apuesta fuerte por el clásico recurso de cerrar el volumen justo cuando más ganas tienes de saber qué demonios acaba de ocurrir.

Y luego están los Yojimbots, que siguen siendo una auténtica maravilla. No solo por su diseño, sino porque consiguen tener personalidad y resultar simpáticos incluso siendo máquinas construidas para desempeñar funciones concretas. Hay personajes secundarios que roban fácilmente la atención y otros pequeños detalles del parque que amplían la sensación de estar ante un mundo mucho más grande de lo que la historia principal deja ver.

En definitiva, este segundo volumen consolida las principales virtudes de YOJIMBOT gracias una ambientación fascinante, robots samuráis con muchísimo encanto y un apartado artístico espectacular. El guion, en cambio, avanza con más paciencia y puede echarse de menos un mismo equilibrio de ritmo y claridad. Es una pequeña prueba de paciencia hasta la resolución de la historia en los dos próximos tomos.

Sin lugar a dudas, Sylvain Repos ha creado un universo con suficiente personalidad como para querer seguir explorándolo. Y cuando un cómic consigue que termines un volumen pensando que quieres saber más, algo está haciendo bien. Aunque te obligue a esperar al siguiente tomo. Y eso, en esta ocasión, casi parece otro de los trucos de los Yojimbots.

Muchas gracias al sello Nuevo Nueve por facilitarme un ejemplar de prensa para que os comente mis impresiones, absolutamente sinceras, sobre esta novela gráfica.

 

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