| ¡Bienvenido al Nautilus! ¡Estás invitado a perderte en las profundidades! |


Reseña de VEINTE MIL LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO de Julio Verne y publicada por RBA Libros (2023) | Ep. 13×030 | «Mucho más que una novela de aventuras, es una puerta directa a los misterios de océano, entre monstruos marinos, ciencia imposible y un capitán inolvidable.»
Entre los títulos más icónicos de la literatura universal de aventuras se encuentra VEINTE MIL LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO de Julio Verne, una obra que desgraciadamente ha dejado de ser base fundamental para los nuevos lectores del siglo XXI y que para los que ya peinamos canas, o en mi caso, ni eso, han sido parte indispensable de nuestro desarrollo vital. Para mí, hablar de esta novela es hablar de una auténtica obra maestra de la literatura de aventuras, una de esas lecturas que aparecen contadas veces en la vida y que te recuerdan por qué leer sigue siendo una de las mejores formas de viajar sin moverte del sofá. Las cinco estrellas, sinceramente, se quedan cortas.
Confieso que empecé este libro con una mezcla de entusiasmo y respeto casi supersticioso, porque se trataba de una relectura dado que este libro ya había pasado por mis manos durante mi adolescencia, temeroso también de las constantes descripciones del autor. Y sí, es verdad, Verne describe muchísimo. El profesor Aronnax, nuestro narrador, no se limita a ver un pez, sino que necesita contarte su nombre, apellido, árbol genealógico y probablemente sus hábitos alimenticios. Y para eso tiene a Conseil, su fiel ayudante, que clasifica especies con la alegría de quien ordena cromos. A veces aquello parece menos una novela y más una visita guiada al Museo de Historia Natural. Pero aquí está la magia: lejos de aburrir, esa acumulación de detalles termina funcionando como una carta de amor al océano, son auténticos poemas científicos. Verne no solo describe el mar, sino que te sumerge en él. Y menuda inmersión.
La historia arranca con el mundo entero aterrorizado por una supuesta criatura marina gigantesca que hunde barcos. Aronnax, célebre naturalista francés, se embarca junto a Conseil y el arponero canadiense Ned Land para cazar al monstruo a bordo del Abraham Lincoln. Lo que encuentran, por supuesto, no es un monstruo, sino algo mucho más fascinante. Se trata del Nautilus, un submarino imposible para su época, elegante, eléctrico, autónomo, casi de ciencia ficción pura cuando todavía la ciencia ficción ni siquiera sabía que se llamaba así. Y dentro del Nautilus espera él, el gran Capitán Nemo.
Pocas veces un personaje roba una novela con tanta elegancia y tanta mala leche al mismo tiempo. Nemo no es un héroe ni un villano sino que es ambas cosas y ninguna. Es brillante, culto, misterioso, melancólico, feroz y profundamente contradictorio. Puede salvar a un pescador pobre con una generosidad conmovedora y, páginas después, destruir un barco entero con una frialdad escalofriante. Inspira admiración y desconfianza al mismo tiempo.
Ese es quizá uno de los mayores triunfos del libro, el que Nemo nunca termina de explicarse del todo. Sabemos que odia a la humanidad, que ha elegido el exilio bajo el mar, que arrastra heridas enormes, pero Verne nunca entrega todas las respuestas. Y menos mal. Hay personajes que mejoran cuando conservan su sombra, y Nemo vive precisamente ahí, en esa penumbra fascinante. Es el personaje absoluto de Verne, y probablemente uno de los más inolvidables de la literatura.
Frente a él, Aronnax representa la curiosidad científica casi infantil, esa necesidad de comprenderlo todo; Ned Land, en cambio, es puro instinto, puro sentido común, puro “este señor está loco y deberíamos largarnos de aquí cuanto antes”. Entre ambos se genera una tensión deliciosa mostrada abiertamente mientras uno contempla el océano como si estuviera en una catedral y el otro solo piensa en escapar de esa prisión submarina con decoración de lujo. Porque sí, no olvidemos que esto también es una historia de secuestro bastante elegante.
El Nautilus no es solo un vehículo: es un mundo aparte. Biblioteca, museo, salón de música, tecnología futurista, trajes de buceo, armas eléctricas… Verne construyó aquí uno de los grandes espacios míticos de la literatura. Resulta asombroso pensar que escribió esto en el siglo XIX. Hay momentos en los que parece menos un novelista y más alguien que accidentalmente viajó al futuro y volvió con spoilers.
Hay también tramos donde el ritmo se ralentiza y ciertas páginas de clasificación marina podrían usarse legalmente como somnífero suave. Algunas ideas científicas han envejecido regular, otras son directamente delirios maravillosos con bata blanca. Pero incluso eso forma parte de su encanto. Leer a Verne también es asomarse a la imaginación científica de otra época, cuando explorar el fondo del mar era casi tan fantástico como viajar a otro planeta.
Y luego está el final, que podría causar cierta decepción porque deja más preguntas que respuestas. A mí me parece exactamente el final que esta historia necesitaba. No podía terminar mejor de otra forma.
VEINTE MIL LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO no es simplemente una novela de aventuras. Es una reflexión sobre la ciencia, el aislamiento, el poder, la venganza y la fascinación humana por lo desconocido. Es también una oda al mar y una advertencia sobre nuestra relación con la naturaleza. Y, sobre todo, es una prueba de que los clásicos no sobreviven por obligación académica, sino porque siguen teniendo algo vivo que decir.
No hace falta ser fan de Verne para disfrutarlo, pero ayuda si amas el océano, los viajes imposibles y los personajes moralmente incómodos. Si además no te molesta salir de una novela con más preguntas que respuestas, entonces aquí tienes un tesoro.
Yo terminé el libro con esa rara sensación que dejan las relecturas de grandes títulos que dejaron un poso indestructible, la de haber vuelto de un lugar real. Y quizá eso sea exactamente lo que hace inmortal a un libro. Que, al cerrarlo, jures por un momento que el Nautilus sigue ahí abajo, avanzando en silencio entre las profundidades, y que el Capitán Nemo todavía navega, lejos de todos nosotros.
Muchas gracias al sello RBA Libros por facilitarme un ejemplar de prensa para que os comente mis impresiones, absolutamente sinceras, sobre esta novela.
NOTA FINAL: 4/5

Adquiere la obra AQUÍ
Si te ha gustado esta entrada y quieres estar al tanto de otras reseñas y novedades relacionadas con la literatura de fantasía, terror y ciencia ficción, además de otros espacios de cultura afines como cómics y adaptaciones de cine/tv, síguenos en X (antes Twitter) y también en nuestra cuenta de Instagram haciendo click en las imágenes siguientes:


