| La escritora chilena obtiene el galardón, dotado con un millón de euros, por LA HORA ANTES DEL ALBA, una novela que recupera la historia de Alba y cierra un universo literario desarrollado durante más de cuatro décadas. Sergio Hernández Carrasco se lleva los 200.000 euros del premio al finalista con LA AÑORANZA. |


Hay historias que se resisten a terminar, incluso cuando han pasado décadas desde que sus protagonistas abandonaron las páginas de un libro. Isabel Allende lo sabe bien. Cuarenta y cinco años después de publicar LA CASA DE LOS ESPÍRITUS, la escritora chilena ha decidido regresar a aquel universo familiar para contar qué sucedió con Alba, uno de los personajes fundamentales de su novela más célebre. La decisión le ha valido el 75.º Premio Planeta, dotado con un millón de euros, gracias a LA HORA ANTES DEL ALBA.
A sus 84 años, Allende suma así su nombre a una lista de ganadores en la que figuran autores como Mario Vargas Llosa, Juan Marsé, Eduardo Mendoza y Manuel Vázquez Montalbán. El anuncio de su victoria fue recibido con una de las ovaciones más intensas de la historia del galardón, una reacción que refleja hasta qué punto su obra sigue ocupando un lugar destacado entre los lectores.
La escritora explicó que llevaba décadas recibiendo mensajes de personas interesadas por el destino de Alba, la nieta de la familia Trueba-Del Valle. Después de tantos años, sintió que había llegado el momento de responder a esa pregunta y completar una historia que seguía acompañándola.
Pero el regreso a ese mundo no responde únicamente a una cuestión literaria. Allende aprovechó la ocasión para expresar su preocupación por el clima político internacional. «Viendo tantas democracias amenazadas, siento el mismo temor que sentí en 1973 y que me obligó a huir de mi país», afirmó al recoger el premio, en referencia al avance del nacionalismo extremo y el fascismo
La memoria política, el trauma y la necesidad de encontrar una salida a las heridas del pasado vuelven a situarse así en el centro de una obra que conecta la experiencia individual con la historia colectiva.
Alba regresa para enfrentarse a las heridas del pasado
Quienes recuerden el desenlace de LA CASA DE LOS ESPÍRITUS saben que Alba terminaba embarazada después de sufrir encarcelamiento, torturas y abusos durante la dictadura. Su abuelo, el anciano Esteban Trueba, conseguía liberarla de prisión y la joven regresaba a la casa familiar con la posibilidad de comenzar de nuevo.
LA HORA ANTES DEL ALBA retoma precisamente ese punto de partida. Sin embargo, el interés de Allende no se limita a explicar qué ocurrió después. La nueva novela se centra en el proceso de reconstrucción personal de una mujer que debe aprender a convivir con una experiencia traumática sin permitir que determine para siempre su futuro.
Uno de los conflictos más delicados tiene que ver con el embarazo de Alba. La protagonista desconoce si el niño que espera es fruto de su relación sentimental o de las violaciones sufridas durante su cautiverio. Esa incertidumbre introduce una pregunta especialmente dolorosa: ¿puede el amor hacia el hijo transformar el significado de su origen? ¿Hasta qué punto es posible separar a una persona de las circunstancias que rodearon su concepción?
Allende utiliza ese dilema para explorar la capacidad de Alba de reconciliarse consigo misma y con su sufrimiento. La búsqueda de una vida plena, libre de resentimiento, se convierte en el verdadero motor emocional del relato.
La escritora describió el libro como el cierre de un universo complejo, protagonizado por una mujer que mantiene una relación amorosa con dos hombres y continúa conviviendo con los espíritus del pasado. Una imagen que, según reconoció, también conecta con su propia experiencia, pues siente que los espíritus forman parte de su vida cotidiana y la acompañarán hasta la muerte.
La idea de sanar sin borrar lo vivido resulta especialmente significativa en una novela que plantea la posibilidad de construir un futuro sin permanecer atrapado en el dolor. El pasado no desaparece, pero quizá sea posible encontrar otra manera de relacionarse con él.
Una novela presentada bajo otro nombre
La llegada de Allende al Premio Planeta tuvo, además, una particularidad que la autora no dudó en compartir durante la ceremonia: era la primera vez que se presentaba a un concurso literario en toda su carrera.
Para hacerlo, utilizó el seudónimo Luz Ventura y presentó la obra con el título provisional Los que faltaban. La escritora explicó con humor que nunca antes había participado en un premio y que quería evitar la humillación de quedar en último lugar. También comparó la experiencia con «un desafío tan peligroso como casarse a los 80 años».
La sinopsis enviada al certamen ya anticipaba los principales elementos de la historia: una mujer encarcelada y torturada por la dictadura de su país regresa embarazada a la casa familiar y trata de reconstruir su vida a pesar del miedo y las secuelas del trauma. Para lograrlo, se apoya en el amor y en su vocación de ayudar a las personas más desfavorecidas, al tiempo que se convierte en testigo y cronista de una época convulsa.
El argumento encaja con una de las ideas que el jurado destacó durante esta edición. Según señaló Luz Gabás, las novelas finalistas compartían el interés por personajes que intentan alcanzar la paz interior después de atravesar periodos turbulentos. Todas, de una forma u otra, parecían buscar un camino de sanación.
En el caso de Allende, ese proceso adquiere también una dimensión simbólica: cerrar la historia de Alba supone volver sobre una obra que ha acompañado a la autora durante buena parte de su trayectoria.
Cuatro generaciones de mujeres para contar la historia de Chile
La importancia de LA HORA ANTES DEL ALBA va más allá de su condición de continuación de LA CASA DE LOS ESPÍRITUS. Con esta novela, Allende completa un recorrido narrativo que enlaza cuatro generaciones de mujeres chilenas y que se ha ido construyendo a lo largo de más de cuatro décadas.
El camino comenzó en 1982 con LA CASA DE LOS ESPÍRITUS, la obra que consolidó internacionalmente a la escritora. Aquel relato familiar, marcado por la historia política de Chile, combinaba acontecimientos históricos con elementos sobrenaturales tratados como parte natural de la vida cotidiana.
La presencia de los muertos, las descripciones desmesuradas y la convivencia entre lo extraordinario y lo ordinario acercaron la novela a las características que suelen asociarse con el realismo mágico, en una tradición literaria que también tiene uno de sus grandes referentes en Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Con el tiempo, sin embargo, el libro ha superado las etiquetas y las modas para convertirse en un clásico contemporáneo.
El universo se había ampliado anteriormente con otras dos novelas. En Hija de la fortuna, Allende narró la historia de Eliza Summers durante la fiebre del oro en California. Posteriormente, Retrato en sepia siguió a Aurora del Valle, nieta de Eliza, en el contexto de la guerra del Pacífico chilena, a finales del siglo XIX.
Aurora era prima de Clara del Valle, protagonista de LA CASA DE LOS ESPÍRITUS y abuela de Alba. De este modo, las tres novelas anteriores fueron trazando conexiones entre personajes, generaciones y episodios históricos hasta formar una extensa genealogía literaria.
Con LA HORA ANTES DEL ALBA, Allende vuelve a ese entramado para completar el recorrido de Alba y dar un cierre a un mundo narrativo que ha evolucionado con ella. El Premio Planeta supone, además, un reconocimiento de gran alcance a una trayectoria que comenzó a tomar forma con aquella primera novela publicada hace 44 años.
Una adaptación televisiva que prepara el terreno para el regreso
La noticia llega, además, en un momento oportuno para quienes quieran volver a sumergirse en la historia de los Trueba-Del Valle. El pasado mes de mayo, Amazon Prime presentó una adaptación de LA CASA DE LOS ESPÍRITUS en formato de serie de ocho episodios.
La producción, impulsada por Isabel Allende y Eva Longoria, permite desarrollar con mayor amplitud las vidas y relaciones de los personajes que ya habían llegado al cine en la adaptación de los años noventa, protagonizada por Meryl Streep, Antonio Banderas y Jeremy Irons.
Con la publicación de LA HORA ANTES DEL ALBA, el universo de la escritora vuelve a cobrar actualidad y ofrece una nueva oportunidad para recuperar la historia desde sus orígenes antes de adentrarse en su continuación.
Sergio Hernández Carrasco, el otro gran protagonista de la noche
La ceremonia también reservó un espacio destacado para Sergio Hernández Carrasco, escritor valenciano nacido en 1994, que obtuvo los 200.000 euros correspondientes al premio para la novela finalista con LA AÑORANZA.
Su trayectoria anterior había estado vinculada a la escritura de novela gráfica, el manga y la literatura juvenil y de género. Con esta nueva obra da un paso hacia una narración de carácter más intimista, construida alrededor de dos momentos históricos: la Barcelona de 1959 y la de la década de 1970.
Hernández se presentó al certamen con el seudónimo Martín Guerrero y el título Los caminantes. La novela arranca con la desaparición de un francés que mantiene una relación sentimental con una joven en la Barcelona de 1959. Veinte años después, un informe de las Brigadas Sociales relaciona al hombre desaparecido con un plan clandestino para asesinar al poeta Antonio Machado.
La investigación termina abriendo una trama de intrigas políticas y recupera la existencia de un grupo olvidado de poetas exiliados. Según explicó el autor, la protagonista es Julia Ferrar, hija de un alto cargo de las brigadas franquistas, que descubre que su gran amor de juventud estuvo implicado en el supuesto plan contra Machado.
El escritor definió el proceso de creación como un viaje transformador que le ha cambiado como persona. La novela, señaló, le ha permitido explorar una España fracturada, marcada por los silencios y por los episodios de su historia que todavía reclaman atención.
Hernández también recordó con emoción que sus padres son libreros y que creció rodeado de ejemplares del Premio Planeta en las estanterías, sin imaginar que algún día podría formar parte de esa lista.
Al agradecer el reconocimiento, mencionó a cuatro autores que han influido en su escritura: Carlos Ruiz Zafón, por su idealismo; Almudena Grandes, por su manera de abordar la memoria; Javier Cercas, por la importancia de comenzar una novela con una gran pregunta; y Carmen Laforet, otra de sus referencias literarias.
Una gala con representación institucional y mil invitados
La 75.ª edición del Premio Planeta reunió en Barcelona a representantes de los ámbitos cultural, político, económico y social. Sus Majestades los Reyes estuvieron presentes y pronunciaron el discurso inaugural de la ceremonia.
Entre las autoridades asistentes figuraban el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu; el ministro de Cultura, Ernest Urtasun; el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; la consejera de Cultura de la Generalitat, Sonia Hernández; y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni.
Alrededor de mil invitados se congregaron en el pabellón número 1 de la Fira de Montjuïc, que terminó acogiendo el acto después de que el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), previsto inicialmente como sede, fuera sustituido a última hora.
La ceremonia tuvo así dos protagonistas literarios con recorridos muy distintos: una autora consagrada que regresa a los personajes que marcaron su carrera y un escritor joven que encuentra en el premio una oportunidad para ampliar su horizonte narrativo.
Para Isabel Allende, sin embargo, la noche tuvo un significado particular. No se trataba solo de recibir uno de los galardones más importantes de las letras en español, sino de regresar a una familia literaria que la ha acompañado durante décadas y resolver, por fin, una pregunta que sus lectores llevan 45 años formulándole: qué fue de Alba después del final de LA CASA DE LOS ESPÍRITUS.

