Reseña de LO QUE NOS DEVORA DE NOCHE de T. Kingfischer y publicada por Editorial Crononauta (2026) | Ep. 13×029 | «La historia de Alex Easton demuestra que a veces volver a casa puede ser mucho más aterrador que enfrentarse a la guerra…»

Tiempo de lectura: 5 minutos

 | Un antiguo refugio familiar convertido en pesadilla gótica donde dormir puede costarte el aliento… | 

Reseña de LO QUE NOS DEVORA DE NOCHE de T. Kingfischer y publicada por Editorial Crononauta (2026) | Ep. 13×029

T. Kingfisher tiene ese raro talento de conseguir que una historia te dé escalofríos… y, al mismo tiempo, te saque una carcajada inesperada. LO QUE NOS DEVORA DE NOCHE, segunda entrega de la serie Sworn Soldier, confirma precisamente que su protagonista, Alex Easton, muestra una personalidad desbordante, de esos a los que uno quiere seguir acompañando libro tras libro, aunque cada vez acaben metidos en algún horror imposible de explicar.

Después de LO QUE MUEVE A LOS MUERTOS, esa magnífica reinterpretación gótica de LA CAÍDA DE LA CASA USHER de Edgar Allan Poe, parecía que la historia de Easton podía quedarse como una pequeña joya autoconclusiva. Por eso descubrir que había, no solo una continuación en español, sino una tercera entrega ya publicada en su idioma original, fue toda una celebración personal. Y lo mejor es que no solo no decepciona, sino que agranda aún más la historia de manera notable.

Aquí volvemos a encontrarnos con Alex Easton, soldado retirado, veterano de guerra, cargando con ese “corazón de soldado” que hoy llamaríamos trastorno de estrés postraumático, y todavía intentando recuperarse de los acontecimientos de la primera entrega. Lo único que quiere es descanso, rutina y quizá un poco de paz mental. Naturalmente, eso no va a suceder.

El viaje esta vez lleva a Alex de regreso a Galacia, su tierra natal, concretamente al antiguo pabellón de caza familiar, perdido entre bosques fríos, húmedos y silenciosos donde cualquier rama que cruje parece una amenaza personal. La idea era tan sencilla como descansar, preparar la casa y recibir la visita de Miss Potter, maravillosa micóloga obsesionada con los hongos, junto con Angus, el inseparable compañero cuya presencia siempre mejora cualquier escena. Pero, por supuesto, nada sale bien.

El cuidador ha muerto, la casa está prácticamente abandonada, el terreno transmite una inquietud difícil de explicar y los habitantes del pueblo cuchichean con ese entusiasmo tan propio de los pueblos pequeños cuando creen que una criatura sobrenatural anda suelta. Según ellos, un ser nocturno roba el aliento de las personas mientras duermen. Una especie de moroi, una figura del folclore local que mezcla superstición, miedo ancestral y la clase de historias que uno preferiría no escuchar justo antes de acostarse.

Alex, que después del libro anterior ya no puede descartar del todo lo imposible, intenta mantenerse racional. Tal vez sea una enfermedad pulmonar. Tal vez histeria colectiva. Tal vez simplemente nadie debería dormir en esa casa jamás.

Y ahí está precisamente la gran fuerza de esta novela, que no es otra que esa deliciosa duda constante entre “esto tiene una explicación lógica” y “bueno, quizá estamos todos condenados”.

Kingfisher maneja esa ambigüedad con muchísima inteligencia. El terror aquí no depende tanto del susto fácil como de la incomodidad progresiva, de la sensación de que algo está mal aunque no puedas señalar exactamente qué. No es una novela que grite, sino que susurra. Y a veces eso resulta mucho peor.

Además, la autora vuelve a hacer magia con la atmósfera. Galacia se siente húmeda, fría y viva. El bosque pesa. La casa respira abandono. El silencio inquieta más que cualquier monstruo visible. Todo tiene ese aire de cuento oscuro contado junto al fuego, donde alguien inevitablemente termina diciendo algo como “no deberíamos haber venido aquí”.

Y aun así, entre tanta neblina gótica y pesadillas respiratorias, aparece el humor. Ese humor seco, irónico y ligeramente absurdo que Kingfisher domina tan bien y que convierte a Alex en una voz narradora brillante. Leer su perspectiva se parece mucho a escuchar a un amigo brillantemente sarcástico contarte la peor experiencia de su vida mientras tú no sabes si reír o preocuparte. Miss Potter sigue siendo un regalo absoluto, si existiera una secta de micólogos excéntricos, yo me uniría, y Angus aporta esa calidez que equilibra perfectamente la oscuridad del relato.

De hecho, si esta segunda parte quizá no alcanza el mismo nivel de impacto o sorpresa de la primera, compensa con creces en construcción de personajes. Aquí conocemos mejor a Easton, su pasado, sus heridas y esa forma tan peculiar de moverse por el mundo entre el trauma, la ironía y una obstinación admirable. Eso hace que todo importe más.

También merece mención especial la forma en que Kingfisher trata el trastorno de estrés postraumático. No lo hace como un recurso dramático superficial, sino con sensibilidad y realismo. Se nota el cuidado en la escritura y que el trauma no está decorando la historia, sino que forma parte real del personaje y de cómo interpreta el horror que lo rodea. Esa mezcla entre guerra interior y amenaza sobrenatural está muy bien construida.

La novela tiene ritmo, tensión, personajes memorables y suficiente folklore inquietante para satisfacerte plenamente. Quizá no sea una obra de terror brutal ni particularmente sangrienta y tampooco no busca eso. Es más bien folk horror con elegancia gótica, humor afilado y una extraña ternura hacia sus personajes. Da más escalofríos que pesadillas, más inquietud que pánico. Sinceramente, funciona mejor así, y para mi gusto es ideal.

En resumen, LO QUE NOS DEVORA DE NOCHE es una continuación excelente. Puede que no supere del todo la sorpresa de LO QUE MUEVE A LOS MUERTOS, pero sí consolida algo más importante, y es que Alex Easton merece una saga entera. Porque cuando T. Kingfisher escribe sobre casas húmedas, monstruos folclóricos, veteranos sarcásticos y hongos sospechosos, uno entra sin preguntar aunque sepa perfectamente que no debería.

Muchas gracias al sello Crononauta por facilitarme un ejemplar de prensa para que os comente mis impresiones, absolutamente sinceras, sobre esta novela.

NOTA FINAL: 4/5

Adquiere la obra AQUÍ

 

Citas

«Decía un poeta que los bosques de Galacia son tan profundos y oscuros como la pena de Dios, y si bien los poetas suelen inspirarme bastante escepticismo, algo me dice que quizás este no fuera tan desencaminado. Desde luego, la porción de mi tierra natal por la que me encontraba cabalgando era tan profunda y oscura como salida de un cuento de hadas.»

 

Si te ha gustado esta entrada y quieres estar al tanto de otras reseñas y novedades relacionadas con la literatura de fantasía, terror y ciencia ficción, además de otros espacios de cultura afines como cómics y adaptaciones de cine/tv, síguenos en X (antes Twitter) y también en nuestra cuenta de Instagram haciendo click en las imágenes siguientes:

 

 

error: Content is protected !!