| H.G. Wells demuestra que el futuro siempre habla del presente… |


Reseña de GRANDES NOVELAS de H. G. Wells y publicada por RBA Libros (2026) | Ep. 13×032 | «Cuatro clásicos y una sola advertencia: el verdadero peligro siempre ha estado en nosotros.»
No hay muchos autores de lo que podamos afirmar que no solo escribía historias, sino que prácticamente inventaron maneras nuevas de imaginar el mundo. Eso pasa con H. G. Wells, uno de esos nombres que siguen apareciendo una y otra vez cuando hablamos de ciencia ficción, y no se trata de nostalgia académica, sino porque muchas de sus ideas todavía las podemos ver como actuales, incómodas y hasta provocadoras. Leer un volumen que reúne sus grandes novelas cortas como LA MÁQUINA DEL TIEMPO, LA ISLA DEL DOCTOR MOREAU, EL HOMBRE INVISIBLE y LA GUERRA DE LOS MUNDOS es como sentarse frente al plano original de buena parte de la ciencia ficción contemporánea.
Y lo curioso es que, aunque hoy vivimos rodeados de viajes temporales, invasiones alienígenas y experimentos científicos desastrosos en películas, series y videojuegos, Wells sigue sorprendiendo. No porque adivinara el futuro como una especie de profeta victoriano con bigote, sino porque entendía muy bien algo más importante, y es que el verdadero terror nunca está en la máquina, ni en el monstruo, ni en el extraterrestre, sino en el ser humano. Ese es probablemente el gran hilo que conecta estas cuatro obras.
LA MÁQUINA DEL TIEMPO suele presentarse como la gran pionera del viaje temporal, pero reducirla a eso sería como decir que FRANKENSTEIN trata simplemente de un señor haciendo manualidades eléctricas. Es cierto que hay una máquina y nuestro apreciado crononauta sin nombre viaja al futuro, pero el verdadero corazón de la novela está en la mirada crítica sobre la sociedad. Wells imagina un porvenir donde la humanidad no ha evolucionado exactamente hacia la gloria, sino hacia una división inquietante y profundamente simbólica. Lo brillante aquí no es el medio en el que viaja, sino la pregunta incómoda de si seguimos construyendo una sociedad desigual, ¿en qué terminaremos convirtiéndonos?
Además, la novela tiene algo especialmente elegante porque no necesita cientos de páginas para instalar esa inquietud. El autor va directo, con una narración rápida, casi conversacional, que hace que todo parezca extrañamente plausible. Uno no deja de pensar en que quizás esto no sea tan imposible”, y ahí ya estás perdido.
Luego llega LA ISLA DEL DOCTOR MOREAU, que probablemente sea la más perturbadora del conjunto. Y no porque busque el impacto fácil, sino porque tiene una incomodidad moral que se mete bajo la piel. Aquí Wells se aleja del asombro tecnológico para entrar en un terreno mucho tan oscuro como el de los límites de la ciencia y la crueldad disfrazada de progreso.
Moreau no es un villano de caricatura. Es mucho peor, es un hombre convencido de que su inteligencia justifica todo. Ese tipo de personaje siempre da más miedo porque resulta tristemente reconocible. La novela plantea preguntas sobre la naturaleza humana, sobre la ética científica y sobre esa peligrosa tentación de jugar a ser dios con absoluta frialdad. Y aunque fue escrita hace más de un siglo, sigue dialogando perfectamente con debates actuales sobre manipulación genética, bioética y deshumanización.
Además, hay algo salvaje y opresivo en la atmósfera de esa isla. Uno lee con la sensación de que algo no está bien desde la primera página, y Wells administra esa incomodidad con una precisión admirable. No necesita gritar sino que basta con susurrarlo.
Si hablamos de ironía literaria, EL HOMBRE INVISIBLE merece una mención aparte. Porque podría haber sido una simple historia espectacular sobre un científico con superpoderes, pero Wells decide hacer algo mucho más interesante, y es convertir la invisibilidad en una tragedia moral y psicológica.
Griffin, el protagonista, no tiene precisamente materia prima de héroe. Y eso hace que la novela funcione muchísimo mejor. Lo fascinante no es que no pueda ser visto, sino cómo esa condición acelera su deterioro como persona. La invisibilidad aquí no representa libertad, sino aislamiento, paranoia y una peligrosa sensación de impunidad. Es casi una disección de lo que ocurre cuando alguien deja de sentirse observado por el resto del mundo y empieza a creer que eso lo coloca por encima de cualquier norma.
También hay bastante humor negro, algo que a veces se pasa por alto cuando se habla de H. G. Wells. Algunas escenas rozan lo absurdo de una manera deliciosa, especialmente cuando el caos cotidiano se mezcla con lo extraordinario. Hay momentos en que parece que estamos viendo una comedia británica con crisis existencial incluida.
Y finalmente está LA GUERRA DE LOS MUNDOS, probablemente la más famosa y la que mejor demuestra la capacidad de Wells para convertir una premisa fantástica en una reflexión brutal sobre el poder, el miedo y la fragilidad humana.
Hoy estamos acostumbrados a las invasiones extraterrestres como espectáculo palomitero, con explosiones perfectamente coreografiadas y discursos heroicos al final, pero aquí el autor no juega a eso. Aquí la invasión no tiene nada de épica y atendemos a un escenario devastador, humillante y profundamente pesimista. La humanidad no aparece como protagonista gloriosa, sino como una especie vulnerable enfrentándose a una fuerza completamente superior.
Y en ello vemos el gran acierto de la novela, porque obliga al lector a experimentar algo que Europa rara vez se concedía a sí misma en aquella época, la sensación de ser colonizada. De pronto, los humanos ocupan el lugar de los pueblos invadidos, observados como inferiores, arrasados sin remordimiento. Esa lectura política sigue siendo potentísima.
Además, la narración transmite una urgencia sorprendente. Incluso hoy, con todo el cine apocalíptico que hemos consumido, sigue habiendo escenas que generan auténtica angustia. Wells entendía que el miedo funciona mejor cuando no se explica del todo.
Leer estas cuatro novelas juntas también permite apreciar algo tan fundamental como que el autor Wells no escribía “predicciones”, sino que escribía advertencias. Su ciencia ficción nunca fue una simple exhibición de imaginación técnica, sino que era una herramienta para hablar del presente. Del clasismo, de la ambición desmedida, de la violencia, de la soberbia científica, de la desigualdad y del instinto de supervivencia. Por eso siguen vigentes.
También hay que decir algo importante, porque el estilo de Wells puede sorprender a muchos lectores. No estamos ante novelas barrocas ni excesivamente descriptivas. Al contrario, hay una eficiencia notable. Todo avanza con rapidez, casi con urgencia. A veces incluso parece que uno está leyendo ideas en combustión más que escenas largas y ornamentadas. Y eso, lejos de ser una limitación, juega a favor del libro. Hay una energía intelectual muy viva en cada página.
Quizá no todas las novelas impacten igual a todos los lectores. Algunos conectarán más con la dimensión filosófica de LA MÁQUINA DEL TIEMPO, otros con la oscuridad casi existencial de LA ISLA DEL DOCTOR MOREAU, otros con la tensión de LA GUERRA DE LOS MUNDOS. Y es que este volumen funciona como una pequeña cartografía del miedo moderno. Porque, al final, Wells nos habla del futuro y sobretodo de nosotros.
Nos recuerda que podemos construir máquinas extraordinarias y seguir siendo profundamente torpes con nuestra propia humanidad. Que el conocimiento sin ética puede ser monstruoso. Que el poder sin límites corrompe con una rapidez alarmante. Y que quizá el verdadero extraterrestre siempre ha sido nuestra capacidad para deshumanizar al otro.
Este libro no solo es recomendable para quienes aman la ciencia ficción; también lo es para quienes creen que no les gusta. Porque aquí no encontrarán únicamente marcianos, experimentos y viajes temporales, sino literatura con ideas, con filo y con esa rara virtud de seguir haciendo preguntas incómodas mucho después de cerrar el libro. Y si una obra escrita hace más de cien años todavía consigue eso, quizá no estamos ante un clásico por obligación académica, sino ante uno de verdad.
Muchas gracias al sello RBA Libros por facilitarme un ejemplar de prensa para que os comente mis impresiones, absolutamente sinceras, sobre esta antología de novelas cortas.
NOTA FINAL: 5/5

Adquiere la obra AQUÍ
Si te ha gustado esta entrada y quieres estar al tanto de otras reseñas y novedades relacionadas con la literatura de fantasía, terror y ciencia ficción, además de otros espacios de cultura afines como cómics y adaptaciones de cine/tv, síguenos en X (antes Twitter) y también en nuestra cuenta de Instagram haciendo click en las imágenes siguientes:


